Día de partido

Hoy es día de partido. La ciudad se mueve a un ritmo loco. La gente corre por las calles. Los coches hacen sonar sus bocinas a ritmo futbolero. Y es que hoy, es día de partido. Estos días son especiales. La calle se llena de una sensación nueva, de ilusión. Ganas de que llegue la hora indicada para el comienzo del encuentro y nervios, sobre todo muchos nervios. La gente pasea con sus bufandas, sus camisetas o incluso algún aventurado con su bandera ondeándola al viento.

El partido de hoy es de esos importantes. De esos en los que un equipo se juega su status en Europa. Recuerdo cuando estos partidos me hacían vibrar. Me pasaba el día entero nervioso, con la necesidad imperativa de ver el encuentro, y todo lo demás no tenía importancia. Esos recuerdos no son muy lejanos, cosa de unos años atrás, pero me hacen añorar todas esas sensaciones y ese fervor con el que la gente se entrega a animar a su equipo. Eran momentos intensos, sobre todo eso, intensos, en los que te importaba un carajo si el país iba bien o si había algún problema en el mundo. En aquellos momentos sólo existía el partido, nada más.

Curiosamente, este partido, que significa la vuelta a Europa de mi equipo, significa mucho más para todos nosotros. El reencuentro con una de nuestras más recientes estrellas, leyenda viva de nuestra etapa más dorada y ahora enrolado en las filas de todo un Feyenoord. Ese jugador tiene nombre y apellidos. Roy Makaay. Que grandes tardes-noches de fútbol nos brindó mientras vestía nuestra elástica. Uno de los más grandes delanteros que hemos tenido. Era un placer verlo jugar al lado del mago Valerón. Esos son los detalles que más echo de menos.

De todas formas, lo único que no echo en falta de estos días de partido, son las derrotas. La sensación de impotencia. El despertarse al día siguiente siendo consciente de que, no sólo mi equipo había perdido, sino que además tenía que ir a trabajar. No lo echo en falta, no señor. Y esa es una de las razones por las que hoy me apartaré un poco de todo este ambiente. Si ganamos bien, y si perdemos… no pasa nada. Que alguien, quien quiera que la tenga, reparta suerte.

Es la magia del fútbol…

~ por tuby en 27 Noviembre, 2008.

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